Después de varias narraciones en fila que trataban sobre una misma serie de sentimientos (la prosa del Delfín puede leerse como una unidad y no como partes sin ningún problema), aparece este largo y elaborado poema que necesita leerse un par de veces para entenderse y disfrutarse plenamente. Diferente a la poesía que era usual en Ángel, "Las cuerdas" se siente como la unión de un rompecabezas, la descripción nítida de una escena específica cuyo autor parece haber vivido en carne propia. Sí la intención es poner al lector en el escenario fijo, el poema lo logra satisfactoriamente. Es largo, sí, y es complejo también, pero son precisamente estos dos puntos los que lo hacen interesante. Como lector y escritor quedé preguntándome sobre las cuerdas mismas. Me las imaginé de muchas formas y traté de traerlas a mí una y otra vez. Y no sólo las cuerdas, sino cada parte, cada palabra se hacía presente, todas con su pedacito de vida y color o forma. Delfín hizo un trabajo impecable en cuanto a la construcción de los versos y también en la colocación del lector como el protagonista de cada historia. En suma, lo que "Las cuerdas" tiene encerrado entre líneas es un sentimiento largo y lleno de texturas e imágenes que no puede verse a simple vista o simple lectura. Necesita que lo leas de nuevo. Es un placer, de cualquier forma.
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miércoles, 3 de febrero de 2010
No te mojes... deja la lluvia atrás y haz caso de la invitación que Ángel nos hace...
Descubre este lugar a donde este diablo se ve empeñado a llevarnos con ese lujo de detalle que caracterizan sus relatos, el cual te hace sentir que lo vives tal cual lo vas leyendo… recorre paso a paso en compañía de el, descubre su lugar donde nadie más se enterara…así que mientras deja que la lluvia pase y el frio siga ... déjate envolver por la atmosfera a la que te llevara ...
Como siempre Ángel logra describirnos a lujo de detalle la situación, y que mejor relato que este muy ad-hoc para este clima que nos llega a los huesos, cual no quisiera verse acompañado por alguien especial con quien quiza poder recorrer la tarde en medio de la habitación… así que es necesario entrar y leer este magnífico relato
quizá no sea el reseñador que merezca este blog... pero es mi primer intento, como todo ya lo dicen hay una primera vez, además de que ustedes no se olvidan de mi…
lunes, 7 de diciembre de 2009

(Click a la imagen...)
Les recomiendo que den click derecho a los vínculos y seleccionen "abrir vínculo en ventana/pestaña nueva" ;) Debería haber algún código por ahí para evitarles esta molestia, pero lo ignoro y me duele.
Hoy por la mañana (bueno, ayer, si tomamos en cuenta que ya es la una de la madrugada del martes) revisé los links de mi blog y me encontré con varias actualizaciones. Haré unas menciones y unas atentas invitaciones para que lean (y comenten) los textos que menciono a continuación. Uno de ellos es una poesía salida de las manos de Ángel, bastante recomendable desde mi punto de vista. El poema es fiel al estilo narrativo de Ángel, quien siempre se ha distinguido por su buen manejo de las situaciones y los escenarios. "Súcubo al atardecer" es un poema de construcción compleja, que aunque a ratos pudiera parecer que sería tambien un cuento entrañable, es excelente así, en verso libre y auténtico.
Luego me encontré con un poema de Tania que me encantó. Desde el título, que es uno de los puntos fuertes del poema, se nos describe la basura que nos rodea en la actualidad, con cierto lamento y con un tono de reprimenda, para luego cerrar de forma satisfactoria y agradable. "Y despierto deseando no ver más muertos viviendo", dice ella, y es lo que muchos, a veces, pedimos para nuestros adentros, si no es que somos nosotros los muertos. Bastante recomendable, digerible, pero no por eso falto de sensaciones o reflexiones profundas.
Más tarde me interné de lleno en la lectura del poema al que decidí reseñar desde el primer momento. Debo anotar: cuando leí, en la ventana del Windows Live, el nick de Addi (El Gato sin piel), pensé que se trataba de alguna mención a un poema, canción, o libro. Más tarde, me encontré con que El Gato sin Piel era una creación suya y me puse a leerlo. Uno tiene que saber que a la poesía de Addi J. no se acude a buscar alguna respuesta. Si se encuentra, es cuestión de fortuna. No es poesía para jardines con margaritas, ni poesía para levantar el ánimo. Un poema de este porte va a llegar hasta donde tus neuronas y te las va a llenar de diálogos misericordiosos con la nada y sus demonios, con las sombras y con lo que verás pasar. Duelen tantas cosas en la vida, como duele no tener vida misma. Duele la ausencia de piel, como duele la ausencia de alguien que pueda palparla. Y él te dice "no me toques, pues arde".
El poema se cierra con un sincero "confía en mí". Y entonces uno se queda, tal vez, con muchas preguntas en el aire. ¿Pero para qué preguntar, si el poema habla, tiene conflictos y se resuelve y se contesta y se vive y se lee en apenas nueve versos? Un gato sin piel se escabulle por un piso elegantísimo y deja sus huellas de dudas y de conmiseración colectiva. Pero, aunque grotesco, un gato sin piel sigue siendo un gato, y ronronea, y es feliz...
El mejor poema que he leído de Addi en los últimos seis meses, sin temor a equivocarme o a que vengan y me apedreen o me linchen.
...
En resumen, tres poemas entrañables, tres cúmulos de situaciones distintas, pero complementarias. El orden no importa en realidad, siempre terminarás en un lugar distinto después de leer cualquiera de estos poemas. Eso si, yo insisto con el café. Discutan, discutan aquí abajito, que los amo a todos, como Juanga.
Más tarde me interné de lleno en la lectura del poema al que decidí reseñar desde el primer momento. Debo anotar: cuando leí, en la ventana del Windows Live, el nick de Addi (El Gato sin piel), pensé que se trataba de alguna mención a un poema, canción, o libro. Más tarde, me encontré con que El Gato sin Piel era una creación suya y me puse a leerlo. Uno tiene que saber que a la poesía de Addi J. no se acude a buscar alguna respuesta. Si se encuentra, es cuestión de fortuna. No es poesía para jardines con margaritas, ni poesía para levantar el ánimo. Un poema de este porte va a llegar hasta donde tus neuronas y te las va a llenar de diálogos misericordiosos con la nada y sus demonios, con las sombras y con lo que verás pasar. Duelen tantas cosas en la vida, como duele no tener vida misma. Duele la ausencia de piel, como duele la ausencia de alguien que pueda palparla. Y él te dice "no me toques, pues arde".
El poema se cierra con un sincero "confía en mí". Y entonces uno se queda, tal vez, con muchas preguntas en el aire. ¿Pero para qué preguntar, si el poema habla, tiene conflictos y se resuelve y se contesta y se vive y se lee en apenas nueve versos? Un gato sin piel se escabulle por un piso elegantísimo y deja sus huellas de dudas y de conmiseración colectiva. Pero, aunque grotesco, un gato sin piel sigue siendo un gato, y ronronea, y es feliz...
El mejor poema que he leído de Addi en los últimos seis meses, sin temor a equivocarme o a que vengan y me apedreen o me linchen.
...
En resumen, tres poemas entrañables, tres cúmulos de situaciones distintas, pero complementarias. El orden no importa en realidad, siempre terminarás en un lugar distinto después de leer cualquiera de estos poemas. Eso si, yo insisto con el café. Discutan, discutan aquí abajito, que los amo a todos, como Juanga.
domingo, 8 de noviembre de 2009

(Click a la imagen)
La más reciente de las actualizaciones de "La calle de la fascinación" es un texto que se pudiera catalogar como "atmosférico". De entrada, se hace una sugerencia al lector. Se le invita a escuchar ciertas canciones ("Fear Of Ghosts", "Closedown", " One More Time" o "Untitled" de The Cure) mientras se lee el texto. Yo recomiendo ampliamente "Untitled".
La sensación que queda atrapada en este relato, más una fotografía que un cuento, es sumamente apegada a la realidad. Aparecen, como pinceladas desesperadas y nostálgicas, referencias a la religión, a la soledad y al amor. La descripción de cada espacio, cada elemento del lugar permite que uno pueda imaginar con exactitud todo lo que aquí se cuenta. Encontramos, como ya es característico, el estilo de Ángel, que nos coloca en el lugar y nos describe no las acciones que hace él, sino las que hacemos nosotros durante su relato.
Es un texto que debe leerse, para mi gusto, en un cuarto oscuro y solitario. Y qué mejor si es de noche.
La sensación que queda atrapada en este relato, más una fotografía que un cuento, es sumamente apegada a la realidad. Aparecen, como pinceladas desesperadas y nostálgicas, referencias a la religión, a la soledad y al amor. La descripción de cada espacio, cada elemento del lugar permite que uno pueda imaginar con exactitud todo lo que aquí se cuenta. Encontramos, como ya es característico, el estilo de Ángel, que nos coloca en el lugar y nos describe no las acciones que hace él, sino las que hacemos nosotros durante su relato.
Es un texto que debe leerse, para mi gusto, en un cuarto oscuro y solitario. Y qué mejor si es de noche.
sábado, 10 de octubre de 2009
Ahora es el turno de reseñar al buen Angel, y qué mejor que con este texto que en lo personal me agradó bastante. En cada texto, Angel te platica todo lo que siente, todo lo que hizo o lo que le pasa. Casi te puedo decir que te dice las cosas al oído. A veces sentirás que estás metido/a en una charla en medio de un café o un parque, o frente al árbol favorito de Angel. ¿Por qué no? En sus textos abunda la descripcion detallada de lugares y acciones, de tal forma que uno siente que en verdad forma parte de la escena. Conversación imaginaria contigo no es la excepción.
Este texto es como una carta, una confesión, una plática que nunca existió, entre el autor y una dama cuya identidad desconocemos. El autor nos trae a la piel diversos sentimientos, prácticamente todos lo que lo asaltaron a él durante aquella tarde, bajo la sombra de "su" árbol preferido. Quizás, de manera involuntaria, Conversación... llegará y, aunque no quieras, hará que te pongas en los zapatos del autor un rato. ¿Que sientes?
Textos como este, que invitan a pensar con tanta profundidad, son comunes en la prosa de Angel. No queda más que invitarte a que lo leas, pero más que eso, lo sientas.
Este texto es como una carta, una confesión, una plática que nunca existió, entre el autor y una dama cuya identidad desconocemos. El autor nos trae a la piel diversos sentimientos, prácticamente todos lo que lo asaltaron a él durante aquella tarde, bajo la sombra de "su" árbol preferido. Quizás, de manera involuntaria, Conversación... llegará y, aunque no quieras, hará que te pongas en los zapatos del autor un rato. ¿Que sientes?
Textos como este, que invitan a pensar con tanta profundidad, son comunes en la prosa de Angel. No queda más que invitarte a que lo leas, pero más que eso, lo sientas.
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